Izamiento de la Bandera DISTRITO DE HUAROCHIRI
"Rinconcito del Perú"
  
HUAROCHIRÍ, PERÚ
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“Represa Chumpicocha en Huarochirí”
Por Pedro P. Inga Huaringa

"Nostalgia de una laguna cerca los Andes"

Vista de la Laguna Chumpicocha

La primera vez que he visto la represa de Chumpicocha fue más de 60 años. Siento cierto sabor de contar esto, porque lo recuerdo pensando que alguien quién realmente quiera comprender el trabajo realizado por la gente de la zona sur de Huarochiri, necesita verla de cerca y en persona para apreciarla. Al verlo, estaría expuesto a las magnificas imágenes que se encuentran alrededor de la represa, que están ubicadas al oeste cerca de las montañas de los Andes. La laguna colecta sus aguas como resultado de las precipitaciones y deshielos de los nevados a su alrededor, descargando su abundancia hacia el Oeste de la quebrada del rio Mala. Este proporciona un flujo estacional permanente del rio Mala que nace en el nevado Paco, que es torrentoso con elevadas descargas entre los meses de diciembre y abril, y bajas el resto del año.

Pero nada puede prepararle para ver una belleza natural y la audacia en persona. Los trabajos fueron uno de los proyectos más ambiciosos en la región que casi quebró el  espíritu popular, pero al final ha proporcionado suficiente agua para el riego de los cultivos agrícolas. Sobre todo ha proporcionado suficiente agua para generar electricidad de las turbinas en el lugar denominado “Sarayco”, en la que ha servido para el alumbrado público de los distritos de la zona y ha inspirado los sueños de generaciones de gente.

Cuando yo trabajé en la represa allá por los años del 1952 - 1954, pude apreciar algo similar de impresionantes las montañas cubiertas con hielo dejando solo suficiente espacio para caminar alrededor de la represa contemplando sus paisajes, sus aguas blancas, sus nieves, sus picachos y su geografía. Adecuadamente se asemeja la caminata como un modo de ver las cosas más hermosas de ese lugar que nos brinda, pero el espacio dramático es nada más que una moción de la naturaleza. En esos años viajé a ese lugar dos o tres veces, movido por asuntos de trabajo de mi quincena, pues caminaba por un costado del rio Mala hacia el norte. Al cruzar el lugar de "Lilpaya y Yatensana" donde se ve cerros y cañadas con una hermosa cascada de agua cristalina, tiene para mí una satisfacción especial, inexplicable, una magia única. Ir por ahí, es un camino de herradura que era un pretexto para soñar gozando el paisaje. Pues todo los que van a Chumpicocha se movilizaban a pie o en caballo.

Muchos ingenieros fueron llevados al lugar de “Chumpicocha”, donde está situado la represa, para ver e inspeccionar la factibilidad  del proyecto. Muchos decidieron no aceptar porque el clima y la situación del medio ambiente eran bastante desafiantes. Por suerte, la ingeniería fue proporcionado en condición prevea en distintos momentos por el ingeniero Luis Vega, quien se quedó con la construcción hasta que fue terminado. La deferencia fue, cuando construían la represa trabajaban con pequeños grupos de personas durante el tiempo del verano por muchos años, con el fin de avanzar los trabajos antes que lleguen las lluvias y las granizadas. Para tener éxito se implementó tácticos compromisos, esfuerzos y sacrificios que tendría que realizarse durante los meses del verano a través de las quincenas, que era la forma de ejecutar los trabajos.  Cada quincena salían dos comunidades al lugar para trabajar en la represa. En una época difícil, por ejemplo las comunidades de Llambilla y Suni trabajaban su quincena, luego lo remplazaba la comunidad de Huarochiri y Lupo. También trabajaban la gente de los pueblos de Sangallaya y Huancata. Así, continuaban las quincenas y los trabajos fueron progresando año por año hasta su terminación. Los trabajos comenzaban a las 8:00 de mañana con una pequeña reunión costumbrista para calentar los motores, al medio día después de 30 minutos de lunch, se trabajaba hasta  5:00 de la tarde. Luego todos se conducían al campamento para preparar sus alimentos en sus respectivas carpas. Mientras los alimentos se cocinaban, los jóvenes jugaban un partido de fulbito. Ya una vez oscuro, para relajarse después de la cena, la gente se reunía en un lugar donde algunos tenían sus instrumentos musicales, tocaban melodías del repertorio huarochirano, entre ellas “Las Ingas”, no faltaba imaginarse la fiesta patronal del 30 de Agosto.

Como resultaría difícil suponer sobre el costo, que estoy seguro que está en los millones de soles, no contando la mano de obra de la gente de las comunidades. Los trabajos se realizaron en temperaturas frígidas, en las mañanas hilados donde los rayos solares no calentaban hasta el medio día. Las herramientas como picos, lampas, carretillas y barretas eran muy frías para usarlos en las mañanas sin protección o guantes que no existían. En la construcción se han utilizado miles de cúbicos de cemento, fierro, arena y hormigón. Las bolsas de cemento eran transportadas en camiones desde Lima a la zona de Huarochiri, luego en mulas y burros hasta Chumpicocha. No sería una exageración decir que llevar las compuertas de Huarochiri a Chimpicocha fue un reto muy difícil. Hubo grupos de hombres preparados para llevar cargados en los hombros por los caminos de las alturas por un periodo de días. Tenían que ser relevados por otros grupos de hombres. Pero se puede decir que nada fue decepcionante, porque cada época tiene su perfil, y cada tiempo su sabor de retos. Y así ayer nos sentimos felices por nuestros trabajos y por nuestra contribución.

Ocurre también que en esa época, hubo un tratado entre los gobiernos de Perú con Estados Unidos para obtener las truchas de los lagos de Michigan para la creación en los lagos del Titicaca y otros. No sabemos quién o como se obtuvo una cantidad de truchas que fue conducido muy despacio en un camión hasta la zona de Huarochirí. Como parte del viaje era que tenían que cambiar los embaces de las truchas con agua fresca cada dos a tres horas. Alrededor de las seis y media de la noche llega a Huarochiri, donde de inmediato es coordinado y distribuido a personas encargadas para conducirlos en caballos y mulas a las lagunas de la zona. Don Claudio Huaringa Cajahuaringa era el encargado de llevar una cantidad de truchas a la laguna de Chimpicocha caminando toda la noche con sus caballos y cambiando el agua de acuerdo a sus instrucciones. Al despertar del siguiente día, antes de comenzar nuestra jornada, llegan las truchas, luego lo lanzan a la laguna bajo las órdenes de los presidentes de comunidades. De esa forma comienza la reproducción de las truchas en la zona, con un esfuerzo que a veces rompió los límites de lo aceptable para la gente.

 A grandes situaciones, el impacto de la represa ha sido incalculable. Su capacidad de almacenar y controlar el agua en el invierno de las montañas es muy importante para la vida de la gente de esa región. El canal “Collpa” fue construido muchos años antes, de tierra y piedra por la parte alta, capta el agua del rio Mala en Lupo para fluir al sur cruzando por pendientes y túneles perforado en roca. Este canal de irrigación, una obra pionera, funciona casi todo los meses de año para llevar el agua a distancias apropiadas, para que la población campesina utilice para cultivar en forma intensiva y obtener productos agrícolas y ganadería básica para su consumo. En su trayecto, el agua también contribuye para generar energía en Sarayco, ayudando a estimular el crecimiento de muchos pueblos de esta región. Con otros canales menores se riegan más de cientos de parcelas de tierras agrícolas desde el mes de Abril hasta Diciembre. Algo similar ocurre cuando el agua sobrante flui libremente por el río Mala

Tras de los trabajos duros, esfuerzos y dedicación de la gente para represar esta laguna, hoy hay suficiente agua en la región para satisfacer más gente con servicios de canales más eficientes y de manera más oportuna. Hay que decirlo en alta voz para que las autoridades oigan, que gracias a esa gente del antaño con su trabajo y su compromiso han hecho una zona no sólo saludable, pero también mas fuerte y vibrante. Sin embargo, hace poco en Huarochirí se respiraba un ambiento muy tenso por el descuido del mantenimiento de la represa.

Hoy, por los acontecimientos del pasado debemos desafiarnos entre nosotros mismos no solamente para sentirnos orgullosos por los trabajos que se hizo en el pasado, sino por la labor que estamos haciendo ahora. Sobre todo por el cambio climático predicen que los glaciares desaparecerán en 10 a 20 años por la elevación de las temperaturas, generando inestabilidad a nivel global por el alza del nivel de las aguas al derretirse.

Si queremos realmente alcanzar la excelencia, simplemente no podemos construir una represa, sino que debemos mantenerlo adecuadamente las compuertas y sus accesorios por lo menos dos veces al año para mejorar la entrega del agua, midiendo sus éxitos, la calidad, seguridad y acceso. Y en caso que no sabían, hacen tres o cuatro años hubo escasez de agua por la ineficiencia de los encargados de vigilancia de la represa. Las compuertas de la represa estaban en malas condiciones que no podían abrir ni serrar. Los servicios de liderazgo nos recuerdan que el mantenimiento de la represa es muy importante, porque se trata de la vida de la gente. Esperamos que el presupuesto público del Gobierno Regional de Lima del 2006 y del 2007, se hayan hecho las mejoras adecuadas a la represa de “Chumpicocha”.

Dallas, 2 de Marzo del 2011

Actualizado: Marzo 2013
El esfuerzo comunitario es el valor económico del desarrollo de sus pueblos:

Nuestra gratitud va a las autoridades, a los presidentes de comunidades campesinas, a los hombres y mujeres que han trabado arduamente por muchos años para represar la laguna Chumpicocha y tener suficiente agua en la zona sur de Huarochiri. Este proyecto tiene un hondo significado y debe servir de estimulo y orgullo para todos los pobladores que llegan usar el agua para su producción agrícola y ganadera de esta región.

Dos fotos de la Laguna Chumpicocha de Teódulo Antiporta Sánchez.

Comuneros en la Represa Chumpicocha

Comuneros de Huarochirí en la Represa Chumpicocha

Cuatro comunidades del distrito de Huarochiri, como Llambilla, Lupo, Suni, Huarochiri, asi como tambien comunidades del distrito de Sangallaya, y Huancata han trabajodo en esta represa por los años de 1940 a 1958.

Una parte de obra de la represa

Una parte del trabjo de la Represa Chumpicocha

Las tecnologías tradicionales que permitieron represar el agua en esta region andina tienen mas que un valor histórico. En concecuencia representa no solo los logros del pasado, tambien posibilidades reales para el desarrollo sostenible de las comunidades de hoy.

Puente de Santa Rosa

Puente Santa Rosa en Huarochirí

Un puente recientemente terminado conectando del centro de la ciudad de Huarochiri con la Posta Médica Santa Rosa y el Centro Escolar de Primaria "Julio C. Tello", en el lugar de "Otra Banda".

El lado triste del progreso:

Hay que reconocer que las autoridades de cargo hacen proyectos solo para el momento, no para el futuro. Hasta aquí llegó el momento para aclarar nuestros esfuerzos, los sabemos desde los tiempos de la construcción de la Variante “Macachaya/Pacumanta”, donde la carretera solamente tiene 4 metros de ancho y no de 6 a 8 metros como se anticipaba. El túnel fue construido solamente para que cruce un solo vehículo y no de doble vía. Lo inauguraron en provecho propio y del poder político del alcalde para decir que el proyecto ya estaba terminado. Otro ejemplo, con el alcalde anterior se ha construido el puente “Santa Rosa”, para conectar con la Posta Médica y el Centro Escolar “Julio C. Tello”, es decir sucede lo mismo pensando solo en hoy, para que cruce solo un vehículo y no de doble vía. Se debe construir proyectos viendo el futuro, en este caso para camiones y autobuses de carga pesada hasta de 18 llantas.

Tal es como siempre, los proyectos se realizan para el presente, no para el futuro. El problema es que un proyecto que no es para el futuro, dura poco. El tiempo y el costo para actualizarlo adelgazan el sustento y el progreso de un pueblo sin éxitos, provocan tanta frustración y rencor creando una desconfianza contra el poder político. Debemos de cambiar nuestro modo de pensar, debemos de planificar proyectos de largo plazo y viendo el futuro, para poder competir en un mundo globalizado, desde luego manteniéndoles apropiadamente.

Proyectos de esta índole desmoraliza y anula el espíritu progresista. Como mi abuelo decía, hay que aprender de nuestros errores y más vale tarde que nunca. Ojala la historia no se repita, esperamos que el alcalde electo para los años 2011 – 2014 actué con más conocimiento viendo también al futuro que nos espera con más desafíos por el desarrollo de Huarochiri. La política sin desarrollo dura poco.

Este es el lado triste, porque simboliza nuestro atraso. Pero también implica lo económico por el cual me permito hacer estas críticas, porque ya estamos en siglo 21, tenemos maquinarias y tenemos apoyo del gobierno regional en el fortalecimiento de los pueblos, con unas reglas de legalidad y que estimulen la responsabilidad, la iniciativa y la honestidad, y sancionen la inmoralidad. El progreso de todo pueblo consiste en la extensión de la comunicación y de las infraestructuras adecuadas que  es la base para su desarrollo, en particular para una ciudad milenaria como Huarochirí.