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Huarochirí, en verano y en invierno

Durante invierno

MI CIUDAD HUAROCHIRÍ

La ciudad de Huarochirí, distrito y provincia del mismo nombre, es la ciudad señorial de la región sur de la provincia, donde sus habitantes viven orgullosos de la grandiosidad de su historia, porque ha sido una presencia de la vida de su gente. A su vez, con una geografía fascinante y compleja. Se encuentra ubicada en una bella vertiente cerca al río Mala y al oeste de los Andes, a 2,300 metros de altura. Cuenta con un excelente clima grato para la vida, a medio camino de la costa a la alta sierra. En su seno aparecen vinculadas a la existencia mítica del Pariakaka, que es la expresión más saltante del relieve elegante de la Cordillera nevada de los Andes.

Esto es lo que sabemos

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Entra a la historia cuando la ciudad es fundada por los españoles durante la conquista. Su cultura junto con su tradición colonial y religiosa prehispánica posee una rica historia en cuanto a tradición, folclor y leyendas. Sus diversas atracciones naturales con panoramas pintorescos de las galerías del Nevado Pariakaka ofrecen un viaje inolvidable. Huarochirí es parte de una cultura andina donde los Incas, cuyo imperio se propagó desde el Cuzco hablando la lengua del quechua y uso del quipu. Los quipus fueron usados como el sistema decimal de los Incas, que fueron utilizados para llevar la cuenta de censos, inventarios, expedientes del tributo, y transacciones.

La personalidad de la ciudad se muestra en lo arquitectónico que fue fabricada enteramente de adobe. Goza de la contribución de los antiguos Ayllus en la construcción de su Iglesia. Fue el escenario del “Primer Grito por la independencia”. Durante la Guerra del Pacifico, los huarochiranos han apoyado a la resistencia de los “Héroes de la Breña”. A pesar de haber pasado por todos estos eventos, hoy Huarochirí es más bien conocido tanto en Estados Unidos, como en Europa y América Latina por ser cuna natal del sabio, arqueólogo e historiador Julio C. Tello

Hacia el oeste, el desfiladero de cumbres que se extienden sus climas de su territorio, agitadas por el cruce vertiginoso de los rayos del amanecer, se contempla en las faldas señalado por el verde animados de sus chacras han sido una presencia decisiva en la vida de la gente. Hacia el este, la cordillera andina, columna vertebral entrega la rigurosa puna. Además de articular una geografía compleja, la ciudad es indiscutible por la presencia al este de los nevados del Pariakaka. Allí se caracteriza por el dominio de las granizadas y nevadas con temperaturas hasta de 25 grados bajo cero. Sin embargo, goza de una atmósfera muy seca, que puede ser un paraíso para emprendedores andinistas y es el lugar donde se puede ver y admirar el Cóndor, el ave más grande en el planeta.

Extraordinariamente un bello paisaje se enmarca cuando la carretera va trepando por la variante entre las montañas cerca Pacúmanta y la pampa de Macachaya, que hace un singular contraste con las llanuras de la costa. Dicha carretera no es muy conocida solo por los naturales de la región u ocasionales viajeros, pero se hallan hoy al alcance de cualquier visitante. Con esto se va abriendo el camino al futuro. En realidad a veces silenciosa con atracciones de la naturaleza, y en el espacio urbano, ya entró a la modernidad hace años, pero aún conserva sus costumbres y tradiciones prehispánicas.

Una feliz influencia de una serie de factores geográfica, histórica y de paisajes hace Huarochirí imaginable como un tesoro del pasado para el turista. Las joyas más preciadas es la Iglesia colonial Santa María, construida sobre un preexistente lugar de culto de una huaca. También se atesoran, la Plaza Julio C. Tello, su aspecto es moderno decorados con motivos de la cultura de Chavín, donde se destacan las esclavas de cabezas incrustadas en la pared talladas de roca. Luego viene la Plazuela Sucre donde se levanta los monumentos a dos libertadores, uno por el norte el obelisco a Washington y el otro por el sur el Mariscal José de Sucre. Lugar propicio para el comercio, comer, tomar sol y de acceso al transporta de retorno a Lima.

En realidad, el crecimiento de las ciudades andinas como Huarochirí está actuando por primera vez como una magneto de talentos, dándole a los Andes un nuevo poder de liderazgo y creatividad cultural, política y afirmación por alcanzar un desarrollo armonioso, integrado del pasado y de una visión moderna.

© Pedro Pablo Inga Huaringa