GOBIERNO DISTRITAL DE HUAROCHIRÍ

Sobre Nuestra Historia

Se trata de una historia, que nos dice que antes de las elecciones regionales en el Perú, la política en el Distrito de Huarochirí era como una tradición, el alcalde era elegido sin tener bachillerato de especialización, ni mínimo de cinco años de experiencia. Esa función no era el grueso del alcalde, sino un ciudadano maduro, honesto, con diferentes posturas políticas, y como ejecutivo local accionaba sus funciones como un gerente. No tenía salario, si siquiera alguna compensación, solo era una distinción y un honor servir a su pueblo. Cada comunidad campesina nombraba un regidor como se los llaman hoy, para formar parte de la Municipalidad Distrital.

En aquella época, no había capacitación para hacer conocer sobre los temas relacionadas con las funciones y competencias, pero sabían las necesidades de su pueblo y su gente. Para comunicarse con los ciudadanos, la comunicación era por oficios y por los parlantes de la Municipalidad. Los proyectos eran realizados en coordinación con las 5 comunidades, sin ayuda técnica ni partidas de dinero. Existía un Consejo Consultivo, formado por un grupo de ciudadanos como padres de pueblo para dar apoyo a los proyectos municipales o para resolver los problemas de gobernabilidad y manejo del orden público. Hacían sus recomendaciones para solucionar cualquier problema, social o político del pueblo. Esto era similar en los Estados Unidos es una forma común de gobierno municipal organizado por alrededor de 49% de las ciudades de más de 2000 habitantes.

Funciones del alcalde

Muchos critican el puesto de alcalde, porque desconocen su verdadera labor. El buen alcalde es como un gerente que dirige un equipo de trabajo para alcanzar las metas propuestas. Es el líder del equipo que forman el resto de los miembros del Concejo Municipal, los funcionarios y los empleados municipales. Sobre todo, el gobierno local, es liderado por el alcalde, es el representante legal y debe cumplir las funciones tradicionales del gobierno local. Tiene la responsabilidad, como un buen gerente, propone planes de proyectos y establece nuevas estrategias de desarrollo sostenible para mejorar todas las principales necesidades del distrito, llevando a cabo actos y contratos, sin causar las malas economías del distrito. Esta responsabilidad viene con un salario mensual bien atractivo y con beneficios que solo un dirigente público puede obtener.

Minicipalidad

En el caso del distrito de Huarochirí, no es nada en particular, tenemos cada vez la esperanza que el alcalde electo va responder a situaciones para reflejar momentos correctos y claros de su policita, no como en las últimas décadas. Queremos que el alcalde tenga ciertas cualidades para formar un equipo de trabajo y tenga la capacidad de dirigir el desarrollo fijada, así podamos ver los reflectores de progreso que, una vez más, brillen en el distrito de Huarochirí. Esto nos daría un alivio al atraso y la pobreza. Sin embargo, cumplen su mandato, en vez de llevar acabo los actos correctos de todas las funciones de la Municipalidad, solo dejan asuntos cuestionados de corrupción. Tenemos un reto para corregir, solo así sometida a este reto y aliento continuo es la mejor herramienta de nuestro progreso económico y social.

Las próximas elecciones Regionales

 Ha llegado la hora de volver a lo concreto, porque nos preocupa que haya más diez candidatos para alcalde de nuestro distrito, con una población menos de 1,200. Esto quiere decir en proporción de 110 votos para cada postulante. Esperamos que no se repita la triste historia y retrograda costumbre de elegir a personas sin objetividad histórica y que el alcalde electo no presta las garantías para dar soluciones a nuestro atraso, que nos va dirigir el camino de las terribles consecuencias de una gestión incompetente. No aprendemos la lección del pasado, no podemos elegir candidatos que no comiencen a cambiar para que las reformas Municipales sean duraderas, del sustento de ideas a un largo sacrificio a la moderación del distrito sean más prosperas.

El nuevo alcalde tiene todo el poder de frenar los gastos y mal gastos para garantizar el progreso económico municipal. La municipalidad tiene que tener un grupo de vigilancia para que sea eficaz y debe ser la moral antes que ideología. La lucha contra el abuso y la corrupción, es básicamente una lucha de los gobernantes y personal de todos.

No se necesita haber visitado Huarochirí cada año para identificar la realidad política que sirve de telón de fondo a la municipalidad. Como yo vivo, invisiblemente, en Huarochirí desde mi niñez, cualquier huarochirano reconoce esas imagines de ciertas maneras de sentir, soñar y actuar. Las cosas de mi pueblo me exaltan más y lo que ocurre o deja de ocurrir, me concierne de una manera íntima e inevitable. Es posible que si hiciera un balance, resultaría que, a la hora de escribir este artículo, lo que tengo más presente de mi tierra natal son sus defectos y mentiras de sus gobernantes. Pero creo que, debajo de estas críticas, alienta una solidaridad profunda. .

© Pedro Pablo Inga Huaringa