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dioses de Huarochiri han sobrevivio

Nevado y llamas

Dioses del Huarochirí antiguo

Los dioses de Huarochirí han sobrevivido la conquista incaica y el coloniaje español. Ni siquiera la furia de los extirpadores de idolatrías, ni el tolerante trabajo de la evangelización han logrado borrar del todo su recuerdo que ha reforzado la grandeza cultural en el cual han mantenido a través de los siglos.  Los mitos describen la presentación de aquellos acontecimientos que tratan de explicar la evolución de pensamiento humano. Estos mitos de Huarochirí están representados en el libro “Dioses y Hombres de Huarochirí” escrito en 1775, recopilado a fines del siglo XVI por el sacerdote Francisco de Ávila, en una versión quechua, lo cual fue traducido al castellano por José María Arguedas.

La historia de Huarochirí está sostenida, desde sus más remotos orígenes hasta la actualidad, por  mitos que han ido apareciendo en medida que diversas publicaciones fueron avanzando. Los mitos sobre los dioses de Huarochirí que marcan más profundo son los que identifican el nacimiento del dios Pariacaca. Como sabemos el poder está basado en el personaje que vive en las montañas en el nevado de la cordillera de Los Andes. El Pariacaca, es una figura sin nombre propio, aunque las emanaciones serpentiformes o rayos insinúan poderes excepcionales dignos de un Pariacaca. Hoy las cruces en cerros más importante del paisaje de la región indican donde estuvieron la sed preferida de los dioses del antaño.

  • Elemento Religioso

    En el mundo complejo de los dioses son puestos por la voluntad del hombre, que se produce un nivel cultural, se conoce con todas las limitaciones y riqueza en la obra inspirada por amor y el odio, el credo confuso, pero la sabiduría permitió producir “Dioses y Hombres de Huarochirí”. Esta obra  nació en Huarochirí y su mensaje es casi incontaminado de la antigüedad, es la voz que transmite de boca en boca y de  generaciones de hombres, que nos deslumbran su vida y de su tiempo.

  • Aparte de las huacas como Cuniraya, viene el surgimiento  de Pariacaca, a quien  la gente de la región le hablaban y lo adoraban.  ImgPariacaca introduce la aplicación de las leyes religiosas para mantenerlos sometidos a la gente en la función de Pariacaca, quien está sentado en dos bandas, en dos regiones y en dos conductas.  Esto se menciona en la narración del mito de dos zorros, uno de arriba la sierra y otro de abajo la costa, que representa el encuentro de dos culturas, de dos formas de vivir, y en las culturas religiosas de la sierra y de la costa, es decir la cultura occidental cristiana y la cultura y religión inca.

    Cuando Pariacaca tomo figura humana y haya crecido, se hizo grande, empezó a buscar a su enemigo llamado Huallallo Carhuinch. En este caso,  se interpreta, que Pariacaca debe vencer el mal representado por Huallallo. Los cronistas interpretan que en este caso es Cristo quien debe vencer el mal representado por Satanás. Este secretismo se encuentra en las fiestas y costumbres religiosas cristianas, en este caso hasta en los últimos tiempos como se realizaban en la fiesta a la diosa Chaupiñauca en la celebración de Corpus Cristi.

    Cuando Pachacútec llegó a la región de Huarochirí, el Inca decía que tenía el conocimiento de las huacas locales y los respetaba, e  incluso subvencionado, tanto que la población local pensaba en una antigua, al igual que Pariakaka, y de una resiente aparición como Llocllay Huancupa.Es evidente que los Incas habían intercalado los cultos regionales y locales con la religión real de la región, a través de los mismos Incas que se deben algunas de sus victorias.  En este caso, la gente antigua de la región ofrecía alimentos a los espíritus de los muertos al lugar de Pariacaca. En este caso, surge que los sacerdotes andinos estaban permitidos llevar las ofrendas (pagapus)  durante el festival del Pariacaca, y varios ritos de las fiestas patronales, conocidos como santos cristianos. Pasa el tiempo,  aquí vemos el aspecto religioso, a pesar de preservar sus creencias antiguas, encuentran elementos de fuerte connotación católica. Así, en el Día de Todos los Santos, la gente que todavía no se habían convertido al Catolicismo decían vamos a dejar unos buenos alimentos calientes alrededor de la iglesia, porque los españoles dan también alimentos a sus muertos, a su hueso en este día.

    La identidad y las características de los dioses son difíciles para todos, historiadores, antropólogos y arqueólogos. La pregunta es cuanto son los dioses supremos de los Andes, uno o varios. A diferencia del mito de Manco Cápac y Mama Ocllo, en cual representa el eje principal del Tawantinsuyo. En el caso del mito de Huarochirí se encuentra el poder político y religioso del Gran  Pariacaca, que hasta los incas venían a rendirle homenaje. En otro caso,  como en el mito de los hermanos Ayar uno de ellos se convierte en piedra, así también  en el enfrentamiento entre Hullallo y Pariacaca, antes de ser vencido se convierte en piedra. En esta parte, un fuerte elemento  interviene, es la religión indígena que aparece a lo largo del tiempo en el dios Pariacaca, desde luego, en las creencias cristianos. Esto nos indica que un indígena es convertido al cristianismo, pero al mismo tiempo práctica el rito religioso Andina.

    En el caso del dios Pariacaca, el poder es político y religioso, que aparece a lo largo de la narración de la vida del antiguo huarochirano, dado que no solo interviene la religión de esta región en la creencia en el dios Pariacaca, sino también, y sobre todo, en la creencia y aplicación de preceptos cristianos, que aparecen representados desde el coloniaje. En la cultura  quechua o cauqui en Huarochirí no tuvo escritura, pero fue recogida de la tradición oral, después de la influencia de la religión Cristiana a consecuencia de entender las creencias religiosas y eliminar las idolatrías en esta región.

    Así, la tierra, los santos cristianos y otros seres sagrados conforman un universo simbólico que entreteje la tradición autónoma con elementos cristianos, que constituye un modo de vivir y morir. Esto no permite comprender mejor que posiblemente, el padre Francisco de Ávila haya logrado recoger algunos aspectos culturales occidentales.


    © Pedro Pablo Inga Huaringa